viernes, 5 de septiembre de 2008

Las puertas del reino

Hace mucho tiempo, un viajero que estaba perdido en la niebla llegó a un castillo. Esperando quedarse ahi durante la noche, el viajero se dirigio al castillo. Pero, allí no había nadie.
Mientras el viajero miraba por los alrededores, vislumbró un jardin en su interior, pero no había manera de entrar. Mientras tanto encontró una habitación con muchos tesoros. Preguntándose si habría algo más que encontrar, el viajero prosiguío su búsqueda, y encontró una habitación aterradora. Había muchas mujeres que habían sido apuñaladas. El viajero se asustó y corrió para salvar su vida. Cuando finalmente llego a su casa, no conseguía olvidar la montaña de tesoros.
El viajero salío para buscar el castillo de nuevo, pero nunca fue capaz de encontralo.

martes, 12 de agosto de 2008

Rigoletto

Con la vista puesta en una fiesta que realiza el duque de Mantua en el que se encuentra toda la gente noble de la zona. Por una de las puertas se observa la llegada del duque y Borsa que conversan amigablemente. En este punto surge una de las melodías más brillantes de la ópera que es entonada por el duque: la balada "Questa o quella", un canto al amor libertino que firmaría hasta el mismísimo Don Giovanni. Tras un breve cortejo del duque a la condesa de Ceprano hace aparición el protagonista, Rigoletto, el bufón jorobado de la corte, todo ello dentro de un ambiente festivo. Como era de esperar, el bufón también es objeto de las burlas de algunos de los cortesanos como Marullo que se ríe de que Rigoletto pueda tener una amante("gran nuova, gran nuova"). Tras el cortejo frustrado, aparece el duque molesto con el propio conde de Ceprano a lo que Rigoletto trata de ridiculizar a éste último tratando de enumerar los posibles castigos que le podría hacer. Esta actitud del bufón provoca que los cortesanos se unan contra él mientras que el duque le advierte del peligro que puede sufrir de persistir en esa actitud. Llega Monterone con el objetivo de alterar los ánimos , Rigoletto trata de ridiculizarlo pero lo que consigue a cambio es una maldición para él y para el duque. Mientras que el bufón se siente maldecido ("che sento!, Horrore!") los guardias del duque arrestan a Monterone y el resto de invitados lo increpa.
Con el recuerdo de esa maldición, marcha el bufón de vuelta a su casa cuando se encuentra con un sicario llamado Sparafucile. Este dúo, que será el primero de los tres consecutivos, tiene la relevancia de que tendrá significado especial en el tercer acto. Cuando se despiden, se queda Rigoletto pensando en su parecido con el sicario ("Pari siamo!...Io, la ligua egli ha el pugnale!."..¡Iguales somos!, Yo tengo la lengua, él el puñal). Es un fragmento de gran valía puesto que vemos, por primera vez, al Rigoletto como ser humano que sufre ...y la demostración es como le sigue mortificando el tema de la maldición.
Una vez llegado a casa le recibe su hija Gilda con lo que podemos disfrutar de uno de los mejores dúos compuesto por el maestro de Bussetto. Con una primera parte de gran vivacidad, una segunda más sentimental donde el bufón explica quién es la madre de ella, una pobre mujer que murió y que alcanza unos momentos de emotividad difíciles de no ser sentidos por el oyente ("Deh, non parlarte al misero del suo perduto bene..." Ah, no habléis al infeliz de su perdido bien), y una última parte donde también interviene Giovanna, una ama de llaves, de gran nivel musical. Con la mente aún puesta en la maldición, el bufón, pide al ama que trate de velar a su hija para que nadie ni nada pueda dañarla. Tras la despedida, ambas mujeres se quedan hablando y Gilda le comenta sobre cierto joven que le siguió a la iglesia. Cuando comenta que le daría igual que fuese pobre o rico, surge el duque que ha oído la conversación e inician el último dúo lleno de romanticismo cuya cumbre es, sin duda, el fragmento "È il sol dell'anima, la vita è amore..." El amor es la vida y luz del alma). Se da a conocer como Gualtier Maldé ya que ella desconoce como se llama; en ese momento aparece Giovanna advirtiendo de unos rumores de pasos...antes de partir se despiden("Addio,speranza ed anima sol tu sarai per me" ...Adiós,adiós, tu sólo serás mi esperanza y mi vida).
Ella se queda sola recordando el nombre de su amado en una aría, que no dejará impasible al oyente por su belleza y sentimiento ("Caro nome che il mio cor"...Querido nombre que mi corazón..."), mientras se oye la presencia de Ceprano, Marullo, Borsa y demás cortesanos que van a raptarla ya que es la amante de Rigoletto (Marullo y compañía aún creen que es la amante de Rigoletto, error que se mantienen hasta casi el final del segundo acto). Sin embargo, se quedan de piedra cuando llega Rigoletto. Para evitar que sospeche, le comentan que van a secuestrar a la condesa de Ceprano y se une a ellos aunque ellos le imponen que debe enmascararse a lo que acepta gustoso. Una vez con la máscara y una venda puesta lo llevan hasta su propia casa y secuestran a su hija mientras que él sostiene la escalera...sólo al final se da cuenta de que ha sido objeto de burla mientras que oye un lejano grito de socorro. Con el recuerdo puesto en la maldición no puede más que exclamar un angustioso "Ah, la maledizione!"
Tras haber vuelto para ver a Gilda y encontrarse la puerta abierta y la casa vacía, llega el Duque a su palacio lleno de ira hacia los raptores y de sentir hacia la adorada que él la imaginaba con lágrimas ("Ella mi fu rapita...Parmi veder le lagrime..." Me la han raptado...Me pareció ver brotar las lágrimas). En este momento llegan los cortesanos comentando que habían raptado la amante de Rigoletto y, mientras escuchaba la narración del rapto, va confirmándose en su corazón que esa raptada era Gilda y siente una alegría en su interior ("Possente amor mi chiama"... Un poderoso amor me llama, una bonita cabaletta que le gustará nada más escucharla)
Llega Rigoletto apesadumbrado por el rapto y tratando de buscar cualquier objeto, cualquier cosa que le revele que Gilda está allí puesto que sabe de que pueda estar allí. Un paje buscando al duque y las respuestas de los cortesanos ya confirman a Rigoletto que su hija está allí. Los cortesanos le piden que buscar a otra amante por ahí...hasta que Rigoletto estalla ("io vo mia figlia!..."yo quiero a mi hija) y profiere gritos amenazantes ("Cortigiani,vil razza dannata!..." Cortesanos, vil raza maldita). Esta aria es uno de los principales momentos, quizás el más impactante, del personaje de Rigoletto; tiene dos partes una primera más enrabietada ante los cortesanos mientras que la segunda es más de compasión hacia un padre que sólo tiene a su hija.
El reencuentro entre Gilda y Rigoletto es más amargo que en el primer acto ya que ella ya ha descubierto cuál es la verdadera cara del duque y él se siente molesto ante su protector y empezando a albergar ideas sobre cierta conversación con el sicario. La irrupción de Monterone, que va a la prisión lamentando que la maldición que le soltó al duque haya caído en saco roto, le hace que se confirme en cumplir la venganza contra su protector, contra aquél que deshonró a su hija. Un deseo de venganza que se manifiesta a través de un pequeño dueto con Gilda ("Sì, vendetta, tremenda vendetta"..., Si venganza, tremenda venganza).
Llegan tanto Gilda como Rigoletto a una casa a las afueras de la ciudad ya que en ésta se encuentra hospedado el duque "gracias" a sus anfitriones Sparafucile y Maddalena. Mientras que bebe vino vuelve a tratar el tema de las mujeres como ya lo hizo en el primer acto, con la balada, pero de forma más popular con el celebérrimo "La donna è mobile..." La mujer es voluble. Por atrás, Rigoletto empieza a reunirse con el sicario para acordar la muerte del duque. En la sala principal, mientras tanto, el duque empieza a cortejar a Maddalena ante la mirada atónita de Gilda que observa, otra vez, cómo es de verdad el duque (un gran cuarteto que le maravillará por su música..."Un dí ,se ben rammentomi"...-más bien un dúo que se convierte en cuarteto cuando Gilda y Rigoletto comentan lo sucedido dentro). Rigoletto le pide a Gilda que abandone el lugar y se dirija a Verona mientras que él se debe quedar allí. Una vez ha marchado su hija, se encuentra con Sparafucile para arreglar el crimen mientras que, en el interior, sigue el intento de seducción del duque a Maddalena. Cuando se retira a descansar el duque, se quedan Maddalena y Sparafucile preparando el puñal y el saco para meter el cuerpo del duque una vez que fuese asesinado. Durante la conversación Maddalena le pide que mate al bufón y no al duque a lo que se niega Sparafucile porque Rigoletto es el que el paga y le será fiel ("mi paga quest'uomo,fedele m'avrà"...me paga este hombre, le seré fiel). Sparafucile le dice que si alguien llega en la media hora que queda para la medianoche ocupará el lugar del duque mientras que Maddalena se molesta porque no es posible la llegada de alguien con ese tiempo infernal. Gilda, que escucha la conversación de los dos hermanos, decide suicidarse por la vida de aquel que la traicionó y por la pena de la otra mujer que llora con lo que se hace pasar por un mendigo. Al entrar en la casa es asesinada por el sicario mientras que Maddalena la mete en el saco a la espera de que llegue Rigoletto. Los dos tríos, que se desarrollan de forma paralela, son de gran intensidad que impacta en aquel que empieza a aficionarse en la ópera.
Rigoletto llega a medianoche, se encuentra con el sicario y le paga la otra mitad pactada recibiendo el saco con el cuerpo inerte. Cuando se queda sólo con el cuerpo se dirige al río mientras que disfruta del gran momento ya que tiene delante el cuerpo del duque...hasta que escucha la voz del duque no muy lejos de allí y se empieza a preguntar quién está dentro del saco hasta que un rayo le revela la terrible verdad...la cara de su hija Gilda. Ella sigue viva aunque próxima a morir lo que va a dar lugar al tercer último dúo entre padre e hija en un ambiente más funesto ya que la muerte de ella se percibe en cada nota. Lo más memorable es el último tramo del dúo, quizás más emotivo, destacando ese "Lassù in ciel,vicina a la madre, in eterno per voi ...preguerò" de Gilda , rezando por él en el cielo junto a la madre y el tono dramático de Rigoletto que siente su soledad y le pide que no muera. Al final, ella expira mientras que Rigoletto vuelve a exclamar esa frase que le ha marcado en toda la ópera: "Ah, la maledizione!!!".

sábado, 22 de marzo de 2008

Lilith la primera mujer

Lilit es una figura legendaria de la mitología (o del folclore) judeocristiano: la primera esposa de Adán, anterior a Eva, y como un demonio que raptaba a los niños en sus cunas por la noche, madre de los súcubos. Se la representa con el aspecto de mujer muy hermosa, con el pelo largo y rizado, generalmente pelirroja, y a veces alada.

El origen de la leyenda hebrea de Lilit como primera mujer de Adán proviene de una interpretación de Génesis 1, 27. Antes de explicar que el Dios Yahvé dio a Adán una esposa llamada Eva a partir de su costilla, el texto dice: «Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo Creó; hombre y mujer los creó». Si bien esto puede ser debido a que el Génesis explica dos veces la creación del hombre (la segunda en Génesis 2:4-25). En cualquier caso, la presencia de Lilit en la mitología hebrea se demuestra por la tradición judía de poner un amuleto alrededor del cuello de los niños recién nacidos, con el nombre de tres ángeles que los protegen de las lilim, hijas mitológicas de Lilit y Adán y súcubos asesinos de niños.

Según el Yalqut Reubeni (colección de comentarios cabalísticos acerca del Pentateuco, recopilada por R. Reuben ben Hoshke Cohen (muerto en 1673) en Praga:
Yahvéh formó entonces a Lilit, la primera mujer, del mismo modo que había formado a Adán, aunque en lugar de polvo puro utilizó excremento y sedimentos. De la unión de Adán con este demonio-hembra, y con otra parecida llamado Naamá, hermana de Túbal Caín, nacieron Asmodeo e innumerables demonios que todavía atormentan a la humanidad. Muchas generaciones después, Lilit y Naamá se presentaron ante el tribunal de Salomón disfrazadas como rameras de Jerusalén. Adán y Lilit nunca hallaron armonía juntos, pues cuando él deseaba tener relaciones sexuales con ella, Lilit se sentía ofendida por la postura acostada que él le exigía. «¿Por qué he de acostarme debajo de ti? —preguntaba—: yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual»- Como Adán trató de obligarla a obedecer, Lilit, encolerizada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó por los aires y lo abandonó. Saliendo del Edén fue a dar a las orillas del Mar Rojo (hogar de muchos demonios). Allí se entregó a la lujuria con éstos, dando a luz a los lilim, que eran seres cubiertos de pelos. Cuando tres ángeles de Dios fueron a buscarla, ella se negó aduciendo que era una pecadora. Por lo cual le fueron muertos cien hijos al día. Desde entonces las tradiciones judías medievales dicen que ella mata a todo niño menor de ocho días (incircunciso aún). También se dice que Lilit, una vez fue encontrada por el desterrado Arcángel Samael posteriormente denominado Satanás, bajo a los infiernos y allí fueron pareja.

martes, 19 de febrero de 2008

La Historia de los Tres Hermanos, de Beedle el Bardo


Tres hermanos que al encontrarse en el crepúsculo con un río demasiado peligroso, hicieron aparecer con sus varitas un puente.La Muerte, sorprendida por haber esquivado su mortífero destino, les concedió un premio a cada uno de ellos.

El primero, combativo, eligió una varita que siempre ganase en los duelos. La Muerte le hizo una varita con un saúco que descansaba en el río.
El segundo de los hermanos, que era un hombre arrogante, quiso humillar a la Muerte. Le pidió el poder para llamar a los muertos, y la Muerte le entregó una piedra de la orilla tan poderosa que podía hacer regresar a los muertos.
El tercero de los hermanos, modesto y coherente, no confiaba en la Muerte y por eso le pidió un objeto con el que pudiese esconderse de ella. La Muerte le entregó su propia Capa de Invisibilidad.

Cuando cada uno de los hermanos tuvo su propia reliquia, tomaron caminos distintos. El primero de ellos llegó a un pueblo una semana o más después, retando a duelo a un mago con el que había discutido y matándole después. Por la noche se regodeó en una taberna cercana, y otro mago le escuchó. Mientras dormía, le robó la varita y le mató. La Muerte se lo llevó consigo.
El segundo hermano viajó hasta su casa, donde vivía solo. Utilizó el poder de su piedra para recuperar a una joven con la que estuvo cerca de casarse hasta que una enfermedad se la llevó. Por desgracia, ella era fría y triste, separada de él por lo que parecía un velo. Enloquecido, el segundo hermano se suicidó y la Muerte también se lo llevó. Sin embargo, la Muerte buscó durante años al tercero de los hermanos sin éxito. Sólo cuando él era muy mayor se desprendió de su Capa de la Invisibilidad, entregándosela a su hijo, y se encontró con la Muerte.

miércoles, 9 de enero de 2008

Cautiverio y Ragnarök

Los dioses llenos de ira por la muerte de Balder comenzaron a buscarlo y Loki se refugió en una montaña. Allí construyó una casa con cuatro puertas para poder vigilar en todas las direcciones. A veces durante el día se transformaba en salmón y se escondía en las cascadas de Fránangr; pensó en la forma en que podrían atraparlo y tejió una red de pesca de lino. Cuando vio que los Æsir se encontraban cerca, ya que Odín le había divisado desde Hlidskjálf, quemó la red, se transformó en salmón y se arrojó al río.

Los dioses encontraron la casa de Loki y vieron las cenizas de la red de pesca y comenzaron a tejer una y se dirigieron al río. Allí Loki les evadió saltando sobre la red, pero los dioses se dividieron en dos grupos para atraparlo. Loki cuando estuvo cerca del mar decidió arriesgarse una vez más y saltar sobre la red, pero en esta oportunidad Thor le atrapó de la cola.

También atraparon a los dos hijos que tuvo con Sigyn, Narfi y Váli (no confundir con Váli, el hijo de Odín y Rind). Los dioses transformaron a Váli en un lobo que se volvió contra su hermano y lo mató. Luego usaron las vísceras de Narfi para atar a Loki a tres bloques de piedra, convirtieron las ataduras en hierro y Skaði colocó una víbora sobre su cabeza de modo que el veneno de esta goteara sobre su cara. Sygin se sienta junto a él y recoge el veneno de la serpiente en un cuenco de madera, pero cuando se llena debe arrojar el veneno, y en esos momentos el veneno cae sobre el rostro de Loki. El dolor es tan terrible que se retuerce provocando temblores de tierra. Su castigo durará hasta el ocaso de los dioses.

La muerte de Balder es un evento que precipitaría el Ragnarök. Loki estará atado hasta ese momento. Cuando finalmente llegue el Ragnarök, Loki se liberará haciendo temblar la tierra. Navegará hacia Vigrid en un barco que también transporta a Hela y a todos los habitantes de Helheim. Avanzaran sobre el puente de Bifröst y luego este se romperá. Se dirigirán a Vigrid el lobo Fenrir y la serpiente Jörmungandr; luego Loki y Hrymr con todos los gigantes. Los campeones de Hel también seguirán a Loki; así como los hijos de Múspell.

Una vez en el campo de batalla se enfrentará a Heimdall y ninguno de los dos sobrevivirá al encuentro.

martes, 8 de enero de 2008

La muerte de Baldur

Cuando nació, Frigg, temerosa por la seguridad de su hijo, hizo que todas las criaturas, el fuego, el agua, el hierro, todos los metales, los pájaros y las serpientes juraran que no dañarían a Baldur. Sin embargo, Baldur comenzó a soñar cosas oscuras de modo que su madre, Frigg que sabia leer los sueños, vio que su amado hijo iba a morir.

Para descifrar los sueños de Baldur, Odín, montado en su caballo Sleipnir, descendió cabalgando a Hel. Allí, un perro ensangrentado (Garm), le salió al encuentro, pero Odín logró evitarlo y llegó a una puerta que se halla del lado de poniente. Dijo entonces unas palabras mágicas que provocaron que, en el fondo de un tumulto, despertara Hela; ella se quejó, pero Odín la obligó a descifrar el sueño de su hijo. Sin embargo, Hela lo hizo con palabras oscuras, pues estaba cansada y quería regresar a la muerte, y la advertencia de los sueños resultó de este modo vana.
Cada vez el sueño de Baldur se veía más y más turbado. Noche tras noche, se echaba en su cama moviéndose inquieto, dominado por unas espantosas visiones de oscuridad. Las pesadillas duraban tanto tiempo y se alargaron durante tantas noches que empezaron a hacerle mella. Este dios que solía ser el más alegre de todos ellos acabó por convertirse en un ser obstinado y deprimido que se paseaba por Asgard sin hablar con nadie.

Cuando le preguntaban que le pasaba, él les contestaba que eran las pesadillas; los dioses empezaron a preocuparse seriamente, y se reunieron en el Gladsheim para discutir el problema. Hicieron una lista nombrando todos los medios posibles (armas, enfermedades...) que podrían matar a Baldur.
Cuando estuvo terminada la lista, Frigg la cogió y la llevó a cada uno de los rincones de los nueve mundos, haciendo prometer a cada uno de los que estaban en la lista que no le harían daño a su hijo.
Loki estaba resentido porque sus hijos Fenrir, Jormundgander y Hela habían sido raptados por los dioses para que no maltratasen a los dioses ni a los humanos. Por lo tanto, Loki decidió matar a Baldur.
Durante mucho tiempo vago por todo el universo en busca de algo que no hubiese prometido no lastimar a Baldur o que rompiese su promesa, y cuando por fin perdió su esperanza, pues no encontraba nada, decidió acudir a la propia Frigg en busca de respuestas.
Loki se disfrazo de anciana y se dirigió ante la diosa Frigg, y no cesó de molestarla hasta que ésta le reveló que la única cosa que no le prometió no lastimar a su hijo fue el muérdago. Loki salió y se dirigió al bosque, cogió una gran rama de muérdago y afiló la punta.
Cuando su madre hizo prometer a toda criatura o arma que no dañaría a Baldur, éste, creyéndose invulnerable a todo, ideó un juego: pidió a los dioses que le arrojaran cuantos objetos dañinos quisieran; y nada lograba herirlo. Cada uno de los dioses le arrojo un objeto: primero una china, luego una piedra, una roca, un cuchillo, y así sucesivamente, uno tras otro.

Durante el juego, Loki le dio una flecha con muérdago a Hodur, el hermano ciego de Baldur, y le ayudo a disparar el arco. La flecha de muérdago atravesó el pecho de Baldur quien murió en el acto. Y al verse privados de la luz y la verdad, el Ragnarok fue anunciado ante los dioses. Cuando Baldur cayó, los dioses quedaron mudos, y no había en ellos fuerzas para levantarlo. Nadie tomó venganza. No podían tomar venganza sobre nadie en ese lugar, porque el lugar era sagrado.
Finalmente, los dioses tomaron el cadáver y lo llevaron al mar. En la nave de Baldur hicieron la pira funeraria. Su esposa Nauna murió de pena al verle muerto, y fue depositada junto a él en el barco funerario, así como el caballo de Baldur. Odín depositó en la pira el anillo mágico Draupnir. La nave no se movió hasta que la empujó una giganta que llegó cabalgando en un lobo con una víbora como brida. Por fin zarpó la nave.

Frigg, en un último intento por recuperar a su hijo, prometió sus favores a quien descendiera a Hel para recobrar a su hijo. De este modo, nueve noches después de la ceremonia funeraria, Hermod, montando en Sleipnir, llegó a Hel para ver si Baldur podría ser resucitado. Hela le informó que si todas las cosas del mundo lloraban por Baldur, ella le dejaría ir.
Los hombres, los animales, la tierra, las piedras, los árboles y los metales, todos lloraron por Baldur. Sin embargo, en una caverna, Loki, disfrazado de giganta, rehusó llorar por él, así que la muerte de Baldur se hizo definitiva.

Se sostiene que tras el Ragnarok volverá Baldur y con él la esperanza de la nueva tierra sanada.

lunes, 7 de enero de 2008

El nacimiento de Sleipnir

En el reino superior de Asgard, los Dioses estaban intranquilos. Su hogar no tenía murallas para protegerse de los enemigos, así que cuando apareció un jinete y se ofreció para construir una muralla, le escucharon sin vacilar.

— Será una gran muralla —les dijo,— una barrera contra los enemigos. Dentro de dieciséis meses, vuestras preocupaciones habrán terminado.
— ¿Y cuál es su precio? —preguntó Odín el sabio.
— Tan sólo la diosa Freya como esposa —contestó el desconocido—. Y también el Sol y la Luna.

Los dioses se enfurecieron, y habrían echado al hombre fuera de Asgard por atreverse a pensar que la hermosa Freya podía cambiarse por un trabajo de albañilería. Pero Loki replicó:

— Si podéis edificar la muralla en seis meses, trato hecho. —Y a los demás dioses les susurró— En seis meses tan sólo podrá construir la mitad, pero al menos ésta nos saldrá gratis.
El constructor miró a Freya, la cual se bañaba en lágrimas de oro, y accedió, siempre y cuando que le permitieran utilizar su caballo. Durante el invierno, el extranjero trabajó, y junto a su caballo acarreó suficientes piedras para levantar una gran muralla alrededor de Asgard. Al acercarse el verano, el desastre era inminente para los dioses, pues estaba a punto de concluir la edificación.

— Te creías muy listo, Loki —le dijo Odín—. Tú nos metiste en esto y a ti te toca sacarnos. No podemos permitir que Freya se case con ese albañil, que debe de ser un gigante disfrazado. Y, sin el Sol y la Luna, no vale la pena vivir. Así que ¡Haz algo!
Loki reflexionó y dijo:
— Sin el caballo, no podrá transportar las piedras para finalizar su trabajo.

Loki tenía la facultad de cambiar de forma, y aquella noche, disfrazado de hermosa yegua, se llevó con engaños el caballo del constructor. Al darse cuenta de que no podría acabar a tiempo su trabajo, el constructor montó en cólera, cayéndosele el disfraz y revelándose como un gigante, como a enemigo de los dioses. Thor, hijo de Odín, y el más fuerte, fue al encuentro del gigante y pagó al constructor con un martillazo de Miollnir en la cabeza.
En cuanto a Loki, cuando pensó que aparecer por Asgard no implicaba peligro alguno, trajo consigo a Sleipnir, un extraño caballo de ocho patas. Loki regaló aquél caballo a Odín, diciéndole:
— Ningún caballo igualará la velocidad de éste. Él te llevará por mar, tierra y aire, también a la Tierra de los Muertos y de vuelta aquí.

Tal como Loki prometió, Sleipnir nunca falló a su nuevo amo, Odín.